Job 9

Respuesta de Job a Bildad (9:1-10:22)

Primera Ronda de Discursos

El Primer Discurso de Elifaz (4:1-5:27)
Respuesta de Job a Elifaz (6:1-7:21)
El Primer Discurso de Bildad (8:1-22)
Respuesta de Job a Bildad (9:1-10:22)

Parece que Job se frenó un poco y empezó a razonar a través de la lógica de Elifaz y Bildad (1).

¿Cómo Puede Ganarse un Caso? (2-4)

En principio, Job estuvo de acuerdo con Bildad; Dios no desecharía a los inocentes, ni tampoco permite a los malvados. El problema de Job era, ¿cómo podía defender su caso ante Dios? El caso es que el sufrimiento no coincidió con el crimen (2). Job quería ir a la corte; quería presentar su caso ante Dios. Todo su sufrimiento lo declaraba groseramente culpable; toda la evidencia en su propio corazón declaraba que Dios lo había sentenciado en exceso y que no era consistente con Su Palabra.

Job concluyó que las probabilidades de conseguir una cita en la corte con Dios eran absurdas. Entonces Job se preguntaba ¿cómo seria estar en la corte con Dios? Si hiciera 1.000 preguntas, Job comprendió que no estaría en condiciones de dar una respuesta razonable ni siquiera a una de ellas (3).

El sentía que tenía un caso, pero Dios era demasiado poderoso, demasiado sabio para que él o cualquiera lo desafiara con éxito. Incluso si Job pudiera citar a Dios, sería mucho pedirle a Job que lo interrogara (4).  

¿Cómo Se Puede Enfrentar a Dios? (5-13)

Entonces Job se tomó un momento para considerar el poder de Dios. Él derriba montañas cuando quiere; sacude la tierra y reorganiza la geografía en un vistazo de ira (5-6). Dios oculta el sol y sella las estrellas en la oscuridad de las tormentas, pues Aquel que hizo los cielos agita el chubasco a la fuerza de los huracanes, el poder del tifón y el torrente de los monzones (7). 

El Dios que creó las constelaciones es también el Dios demasiado maravilloso para el desciframiento humano; Sus milagros son demasiado ilimitados para calcularlos (9-10).

Job declaró que Dios es tan grande que puede ser sentido, pero nunca comprendido, nunca visto para ser estudiado. Él está presente, pero Sus movimientos, todos ellos, siguen siendo un misterio (11). Job describió a Dios como irresistible: cuando viene por una vida, no puede ser resistido. ¿Quién se atrevería a cuestionar Su poder, pensando que ellos entenderían Su respuesta? (12)

Job consideraba que la ira de Dios era tan grande que ninguna fuerza en la tierra podía resistirla, incluso las olas y las tormentas que ayudaban a proteger a Rahab el dragón serían inútiles ante Dios. Él fácilmente lo encontraría y lo aplastaría bajo Sus pies (13).

¿Cómo Puedo Ser Demostrado Inocente? (14-24)

Debido al poder fenomenal de Dios, ¿cómo podría Job elegir las palabras correctas para usar ante Dios, incluso si fuera a llevar a Dios a un tribunal? (14)

Job se aferró a los hechos: tenía razón, pero al reflexionar sobre la situación pensó: "Cuando Dios se ha decidido, ¿cómo podría él argumentar su propio caso y ganar? Necesitaría apelar a Dios, su acusador, para obtener misericordia; no había otra alternativa (15).

Job entonces consideró más a fondo: si conseguía una fecha de juicio, aun así, no podría esperar justicia, ni siquiera un juicio justo. ¿Cómo podía Job decir a Dios poderoso, Aquel que lo había aplastado con tempestades y heridas: "Lo hiciste sin motivo" (16-17)? Tú, Dios, no me dejaste tomar un respiro, pero Tú me llenaste de amargura, ¿y no fue merecida” (18)?

En un tribunal, Job se dio cuenta de que se sentiría intimidado por Su poder y demasiado tímido para citarlo a Dios (19).

La maravilla de estar en un tribunal con Dios sería tan intimidante que Job imaginó que haría el ridículo y se declararía culpable y encontraría una razón para demostrar que estaba equivocado, aunque no lo estuviera. La perfección de Dios lo haría, al final, estar del lado del veredicto de Dios, aunque no estuviera de acuerdo (20). 

Job entonces declaró su inocencia, pero ya no se preocupaba por su despreciable vida. De cualquier manera y en todo caso, terminaría siendo culpable (21). Inocente o culpable, todo resultaría de la misma manera ante Dios: Su poder y perfección no pueden ser penetrados. ¿Cómo podría Dios terminar diciendo, "Estoy equivocado" cuando Él es perfecto? Job, ahora en completa desesperanza, declaró a Dios como alguien que trata a los inocentes y a los malvados de la misma manera. Los destruye a ambos para que los inocentes no tengan ventaja. Job acusó a Dios de no preocuparse por los inocentes cuando sufren (22-23). Por supuesto, esta es toda la dolorosa broma de un alma profundamente herida, porque Jesús declaró que ni siquiera un pájaro barato deja de recibir la atención de Dios (Mateo 6:26; Lucas 12:6).

Job no sólo acusó a Dios de permitir la injusticia, sino que lo acusó de permitir que la injusticia tomara la delantera. Acusó a Dios de cegar a la justicia contra los inocentes. Job no pudo ver otra respuesta (24).

¿Quién Puede Mediar Mi Caso? (25-35)

Job aquí llegó a su punto más bajo. Doblando el carácter de Dios, lo trazaba a la manera en que él interpretaba sus propias circunstancias.

Sus días pasaban más rápido que los de un corredor, sin alegría ni felicidad (25).

Job comparó su vida con una barca o balsa hecha de cañas de papiro. Estas naves eran extremadamente rápidas, muy parecidas a un águila que se precipitaba sobre su presa (26).

Job decidió entonces olvidarse de sus quejas, apartar su cara triste y pintarla alegremente. Pretender, en esencia, que el sufrimiento no ocurrió o no fue tan grave (27). Aun así, Job temía que Dios intensificara su dolor porque lo había encontrado a Job justamente lo que Job pensaba de si mismo - culpable. Su rostro feliz podría ser malinterpretado por no querer tomar en serio el trato de Dios (28-29).

Si Job hubiera decidido asearse y lavarse lo mejor que pudiera, aunque se lavara con nieve, el símbolo de la pureza perfecta, él aquí presumía que Dios todavía lo hundiría en otra prueba, después de no haberlo encontrado completamente limpio de su culpa ni completamente purificado por la prueba.

Job asumió que Dios simplemente lo ensuciaría, arrojándolo a una zanja de dificultades, convirtiendo el nuevo atuendo de ánimo recién lavado de Job en odio, incluso por tener que estar conectado a su cuerpo.

La perspectiva de Job hacia Dios era que había predeterminado la culpa de Job y que nada iba a cambiar Su mente (30-31).

Concluyó que debido a que Dios no era un hombre, o bien no podía escuchar el caso de Job de la boca de Job o no podía entender el caso de Job, por no ser mortal (32).

Entonces Job extendió la mano con gran anhelo y pidió lo que toda persona que vivía anhelaba: que Dios se pusiera a Sí mismo en forma humana. Así podría ser de alguna manera un Árbitro, un Mediador, uniendo a ambas partes. Si Dios pudiera de alguna manera hacerse a Sí mismo un Mediador, Él podría hacerse visible a Job - y a Job comprensible a Dios (33).

Job estaba buscando un mediador que lo uniera a él con Dios, y para que Dios pusiera su vara de aflicción sobre el mediador y le diera a Job un poco de descanso de su temor. Entonces, en ese momento de descanso, libre de ser aterrorizado por el castigo de Dios, Job podría hablar (34). Tendría el espacio justo para formular sus pensamientos y decir lo que realmente había en su mente y en su corazón. Entonces Job admitió que aparte de un mediador, un árbitro para arbitrar la discusión,  no tenía fuerzas para seguir tratando de llevar su caso ante Dios (35).