Job 13

La Respuesta de Job a Zofar Continúa (12:1-14:22)

Primera Ronda de Discursos

El Primer Discurso de Elifaz (4:1-5:27)
Respuesta de Job a Elifaz (6:1-7:21)
El Primer Discurso de Bildad (8:1-22)
Respuesta de Job a Bildad (9:1-10:22)
El Primer Discurso de Zofar (11:1-20)
La Respuesta de Job a Zofar (12:1-14:22)

El argumento de Job continúa. Algunas cosas las sabía; otras eran un completo misterio para él.

Los Amigos de Job como Curanderos (1-5) 

Job estaba defendiendo su visión de la vida tan adecuada como la de sus amigos, que condenaban su vida por ocultar un pecado horrible. Job, en el capítulo anterior, dedicó tiempo a pintar un cuadro vívido de la sabiduría de Dios y Su poder para ejecutar Su sabiduría. Afirmó que entendía tanto como sus amigos: era tan sabio como ellos (1-2).

En todas sus discusiones, Job todavía no tenía respuesta para su propia situación. ¿Por qué lo afligiría tanto Dios cuando su vida era intachable? Job no estaba discutiendo su impecabilidad; admitió fácilmente que era un pecador (7:21; 10:5-6, 13-14; 14:16-17). Job argumentó que debido a que esos pecados habían sido perdonados, él había sido declarado inocente. Este es el corazón del Evangelio del Antiguo Testamento: Dios no recordaría más los pecados confesados de aquellos bajo la sangre de los sacrificios.

Job estaba diciendo que no estaba libre de pecado, sino que era alguien que había sido declarado inocente. Esto fue asombroso para Job: Dios parecía haber faltado a Su Palabra. Job buscó hablar directamente con Dios Todopoderoso. Él quería argumentar su caso, no su impecabilidad, sino el haber sido declarado inocente por Dios (3).

Los amigos de Job lo habían lavado con mentiras, dejando su vida manchada de insinuaciones e invenciones. La New Living Translation cita acertadamente a Job como si los hubiera llamado "médicos" que eran "charlatanes" (4). (Nota del traductor: en la versión NTV -Nueva Traducción Viviente- en español, los” médicos” son “matasanos”)

La única sabiduría que podían esperar se encontraría en el cierre de sus bocas para que al menos pudieran parecer sabios (5).

Consejos de Job a Sus Amigos (6-12)

Job estaba a punto de hacer una acusación contra sus amigos y argumentar su caso en contra de los consejos y acusaciones de ellos (6).

a) Advirtió a sus amigos que ellos fingían defender el honor de Dios y sus caminos, pero que estaban usando evidencia falsificada. Ellos estaban, en verdad, inclinando sus pruebas en defensa del caso que imaginaban que Dios tenía contra Job (7-8).

b) Job advirtió a sus amigos que no podían engañar a Dios. Él no era un hombre fácilmente engañado por la falta de evidencia, y la inclinación de su testimonio no le iría bien a Dios (9-10).

c) Job advirtió a sus amigos que Dios debería aterrorizarlos, especialmente después de presenciar la situación en la que él se encontraba. Falsificar el testimonio sólo para hacer que su versión de Dios parezca correcta fue una locura absoluta (11).

d) Job acusó a sus amigos de hablar en clichés sin sentido, banalidades hechas de viejas ideas quemadas que habían hecho para sus defensas de una pared de vasijas de arcilla, fáciles de derribar. En otras palabras, "Oigan muchachos, tal vez quieran repensar lo que han estado diciendo" (12).

Este libro se abrió con el satanás, el acusador, el adversario, acusando a Job de motivos de los que no sabía nada. Aquí encontramos a los amigos de Job haciendo lo mismo, acusando a Job de motivos y pecado sin pruebas. Este es uno de los puntos principales de este libro: no hay nada más demoníaco que adivinar la culpabilidad de otro.

Job Busca Llevar Su Caso a Dios (13-16)

Uno de los amigos de Job, o tal vez todos ellos, querían refutar el ataque que Job les hacía. Job les pidió que guardaran silencio y se abstuvieran de hacer comentarios mientras él seguía hablando.

Job les dijo a sus amigos que él sufriría sus propias consecuencias por lo que tenía que decirle a Dios, pero lo último que quería era escuchar el parloteo de ellos una y otra vez (13). Escucharlos sería como ponerle el dedo en los dientes y luego arrancarlo a mordiscos y ahogarse hasta la muerte con sus propias manos. Los amigos de Job hablaban desde una perspectiva humana; no presentaban ninguna prueba, ninguna lógica, sólo parloteo sin rumbo de sus endebles teorías de vida. Escuchar sus conceptos mortales era una completa tontería (14).

Job en cambio fue a Dios. Aunque Dios lo estaba matando, Job preferiría confiar en Dios con su vida que escuchar las tonterías de sus amigos (15).

Entonces Job hizo una gran declaración evangélica: "Este será el momento salvador de mi vida. Dios me permitirá presentar mi caso ante Él, y esto es algo que Él nunca permitiría que hicieran los impíos". Job supuso que Dios podría estar matándolo, pero si lo escuchaba hacer su defensa, entonces sabía que todo lo que estaba sufriendo no hacía que la palabra de Dios fuera falsa. Si Dios lo escuchara, Su escucha sería su reivindicación, y el sufrimiento de Job no sería su condena (16).

Job Pide a Sus Amigos que Guarden Silencio (17-19)

Job entonces les dijo a sus amigos que se quedaran callados porque él iba a Dios con su caso. Él iba a presentar a Dios su caso en audiencia de ellos (17). Job les advirtió que él sería vindicado (18). Si hubiera alguien que pudiera haber presentado un caso, conectando un pecado no perdonado con la vida de Job, entonces él se callaría, dejaría su caso, y moriría. Job, sin embargo, estaba luchando por su propia confianza en el amor perdonador de Yahveh. Él no reclamaba la impecabilidad; reclamaba que el único que podía hacerlo irreprochable ya lo había hecho irreprochable y luego lo anunció así (19).

Job Hace Peticiones a Dios (20-22)

Job entonces le pidió a Dios dos peticiones antes de venir a presentar su caso ante sus amigos (20).

Primero, pidió que Dios levantara Su mano de encima y le diera suficiente descanso de su dolor para poder presentar su caso.

Segundo, le pidió a Dios que le quitara el terror aterrador que Job sentía por Él. Job no quería estar tan nervioso que ni siquiera podía hablar (21).

Si Dios concediera estas peticiones, Job le dijo a Dios que tan pronto como lo llamara a Su corte, vendría, y tan pronto como le hiciera alguna pregunta, sería franco con una respuesta (22).

El Caso de Job Ante Dios (23-28)

Job le pidió a Dios la lista de las iniquidades y pecados que aún estaban en su contra. Job quería los detalles de aquellos que aún no habían sido perdonados y que eran perseguibles, ¿cuál era el que causaba todo su sufrimiento? (23)

¿Qué pecado, que aún no ha sido perdonado, que aún no ha sido confesado, que aún no ha sido abierto a Dios, es el que ha creado esta relación enemiga con Dios? (24)

Aquí está el misterio que Job estaba indagando: ¿por qué estaba Él, Dios, afligiendo a una persona como él, ¿vacía de significado y ausente de defensas? (25)

Entonces Job le dijo a Dios lo que Él debía estar haciendo: Él debería estar tratando los pecados de su juventud como si no tuvieran perdón. Sin embargo, tuvo que heredar las consecuencias de esas iniquidades (26).

Job le dijo a Dios que lo había tratado como a un prisionero:

a) atando un tronco a sus pies para dificultar cada movimiento,

b) poniéndolo bajo vigilancia constante,

c) limitando a dónde podría ir.

Dios había hecho casi imposible que Job presentara un caso completamente desarrollado bajo su sufrimiento actual (27).

Job le dijo a Dios que Él le había dejado para que se consumiera como un pedazo de fruta podrida o como una prenda de vestir apolillada (28).