Daniel Introducción

El Autor

Aunque hay mucho que no sabemos acerca de Daniel, sí sabemos que nació en el seno de la familia real en Jerusalén. Cuando era joven, fue llevado a Babilonia; allí fue seleccionado, como uno de los mejores judíos, a ser educado en la principal institución educativa de Babilonia con el fin de prepararlo para el servicio gubernamental.

Daniel, sin duda, se convirtió en eunuco (3) y avanzó para ocupar una posición prominente en los gabinetes de tres gobernantes diferentes: Nabucodonosor, Belsasar y Darío.

Ezequiel fue llevado a Babilonia unos años después que Daniel (Ezequiel 1:1) y predicaba al mismo tiempo que Daniel ocupaba puestos en el gabinete. Ezequiel y Daniel ciertamente se habrían conocido.

El nombre de Daniel significaba "Dios es mi Juez". Tenía la reputación de discernir las cosas proféticas y de escribir en su libro una serie de revelaciones divinas, que esbozaban el calendario profético desde sus días hasta la venida del Mesías. La carrera de Daniel como voz profética y como funcionario del gobierno babilónico, duró unos setenta años. Una leyenda dice que Daniel abdicó de su cargo al jubilarse y se lo dio a Zorobabel, quien dirigió al primer grupo de exiliados de vuelta a Jerusalén, mientras que Daniel se jubiló con la bendición de la realeza.

Estilo Literario

De Daniel 1:1 a 2:4a y de 8:1 a 12:13, el libro está escrito en hebreo; el resto del libro está escrito en arameo. El arameo habría sido el idioma internacional del día, ya que la parte del libro escrita en arameo se refería en gran medida al futuro de las naciones gentiles.

Daniel 7 a 12 están mayormente llenos de visiones o revelaciones acerca del futuro; esto se conoce como literatura apocalíptica. De esta manera, Daniel y Apocalipsis son similares - y son los únicos dos libros apocalípticos inspirados que se han escrito.

En cierto modo, Daniel es similar a Esdras, Ester y Nehemías, que relatan la intervención providencial de Dios durante el período del exilio y del regreso de los exiliados.

Propósito del Libro de Daniel

Dos cosas son ciertas acerca del libro: no es autobiográfico, y está más allá de lo histórico.

a) El libro obviamente busca demostrar la soberanía absoluta de Yahveh sobre las naciones y los imperios, enseñando el propósito de Yahveh. Mientras que el Reino de Dios es lento en su crecimiento, la soberanía de Yahveh finalmente prevalecerá.

b) El libro busca ser predictivo al detallar cómo las naciones se levantan y caen, pero el contenido del libro impulsa al lector hacia una visión del Reino final de Yahveh, que es Jesús.

En los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que jamás será destruido, y este reino no será entregado a otro pueblo; desmenuzará y pondrá fin a todos aquellos reinos, y él permanecerá para siempre, (Daniel 2:44 LBLA).

Daniel Bosquejado

Relatos que ilustran la soberanía de Yahveh (1-6)
Visiones y Profecías que Ilustran la Soberanía de Yahveh (7-12)

Esquema Cronológico de Daniel

El Reinado de Nabucodonosor (605-562 a.C.)

Capítulo 1: El Dios de la Intervención (604 a.C.)
Capítulo 2: El Dios de la Revelación (602 a.C.)
Capítulo 3: Episodio del Horno de Fuego (600 a.C.)
Capítulo 4: Sueño de un Árbol (570 a.C.)

El Reinado de Belsasar (556-539 a.C.)

Capítulo 7: Visión de Cuatro Bestias (c. 556 a.C.)
Capítulo 8: Visión del Carnero y la Cabra (c. 554 a.C.)
Capítulo 5: La Escritura en la Pared (539 a.C.)

El Reinado de Ciro/Darío (539-530 a.C.)

Capítulo 9: Visión de Setenta Grupos de Siete (538 a.C.)
Capítulo 6: La Guarida de los Leones de Daniel (537 a.C.)
Capítulo 10: La Visión del Mensajero (536 a.C.)
Capítulo 11: El Conflicto de las Naciones (536 a.C.)
Capítulo 12: Discernir los Tiempos (536 a.C.)

Últimas Reflexiones

Debe notarse que la primera parte de Daniel fue escrita como un relato de testigos presenciales de eventos genuinos. Daniel escribió en tercera persona; no se trata de las afirmaciones de leyendas, sino de la documentación de las circunstancias y de los acontecimientos verdaderos. Este es un relato preciso de la historia desde un punto de vista impecable.

Segundo, debe entenderse que Daniel obviamente buscaba revelar la providencia de Dios y Su soberanía absoluta en un tiempo y espacio donde las circunstancias inmediatas parecían indicar todo lo contrario. Incluso con relación a los imperios mundiales, la soberanía absoluta de Dios prevalece sobre la soberanía inmediata de los poderes humanos.

Dios dio la tierra a los humanos para que ellos gobernaran voluntariamente bajo la mano soberana de Yahveh (Génesis 1:26). Esos humanos abandonaron a Yahveh y buscaron destruir Su gobierno soberano con el fin de asumir la soberanía sobre sus propias vidas. Los humanos aprendieron de inmediato que no eran Dios ni tampoco trascendentes, así que su soberanía fue entregada inmediatamente a Satanás.

Es por esto que Satanás es conocido como el "príncipe de este mundo" (Juan 12:31). Aún Jesús no cuestionó el reclamo de Satanás de su soberanía sobre el mundo (Lucas 4:5-7). Jesús simplemente cuestionó de dónde obtuvo Satanás su soberanía.

Cuando Dios comenzó a restaurar la soberanía, comenzó con un hombre, Abraham; de Abraham, Dios formó una nación, y a través de la nación, Dios eligió restaurar la soberanía y, en el proceso, salvar a la humanidad.

En el libro de Daniel, vemos a las naciones del mundo, a las que yacen en la mano del malvado. El carácter y sus poderes se describen metafóricamente. En Daniel, también vemos a Yahveh; Su magnífica providencia moldeaba proféticamente los eventos históricos, todo para salvar a Su nación y restaurar la soberanía.

A través de la caída, Yahveh entregó la soberanía inmediata, pero nunca la soberanía final. Daniel revela la obra de Dios que se mueve lentamente y que se extiende a lo largo de los milenios para restaurar Su soberanía final a la soberanía inmediata en los corazones de Su creación dispuesta.