Job 10-11

Job 10

Respuesta de Job a Bildad (9:1-10:22)

Primera Ronda de Discursos

El Primer Discurso de Elifaz (4:1-5:27)
Respuesta de Job a Elifaz (6:1-7:21)
El Primer Discurso de Bildad (8:1-22)
Respuesta de Job a Bildad (9:1-10:22)

Aquí, Job dejó que su alma confundida corriera alocadamente por una lista de acusaciones contra Dios, todas las cuales son fácilmente refutadas por la propia naturaleza de Dios.

Job Acusó a Dios de Ser Injusto (1-9)

Job anunció que su vida se había vuelto completamente insoportable y que era un hombre que no tenía nada que perder. Iba a abrirse y a dejar salir algunos de sus viles sentimientos (1).

Comenzó pidiendo a Dios que lo condenara leyéndole en voz alta sus acusaciones contra Él.  Job exigió saber por qué había sufrido tanto (2).

Job especuló:

a) Tal vez Dios encuentra algún tipo de deleite en traer dificultades a su creación, dañando a los buenos y favoreciendo a los malos (3).

b) Tal vez Dios no ve bien y no ve a los hombres como son, no puede ver como se ven entre sí los mortales (4).

c) Tal vez Dios no es eterno sino mortal, y al no querer que Job le sobreviva, buscó alguna iniquidad, alguna razón para inventar un veredicto de culpabilidad que le permitiera terminar con la vida de Job antes que la de Él mismo (5-7).

d) Tal vez Dios hizo y formó a Job con el propósito de destruilo. Hizo a Job de arcilla sólo para poder devolverle a Job a la arcilla (8-9).

Job Acusa a Dios de Crear para Destruir (10-17)

Job asumió su cuarta presunción sobre por qué podría estar sufriendo: Dios crea con el propósito de destruir.

Job usó elaboradas metáforas aquí. La leche del semen de su padre se derramaba en el útero, y Job se formó en lo que él llamaba "cuajada como el queso" (10); la carne y la piel comenzaron a formarse alrededor de su esqueleto y los tendones mantuvieron unida la masa (11). Entonces nació Job, y el pacto de amor de Dios había cuidado y preservado su vida, hasta el momento presente (12).

Job afirmó que entonces las cosas cambiaron. Desde la concepción hasta su nacimiento, Job había sido testigo del pacto de amor y favor de Dios. Luego hubo un secreto que Dios no le reveló a Job. Dios estaba escudriñando la vida de Job.

Job desarrolló una teoría de lo que estaba pasando. Dios busca errores, y cuando encuentra uno en una persona, no perdona la culpa de ese pecado, como Job había ya asumido anteriormente.  En esencia, Job acusó a Dios de obsesionarse con los pecados sin sentido que él creía que Dios ya había perdonado (13-14).

Job pintó a Dios como Uno que marca cada pecado. Si por casualidad uno comete algo que Dios encuentra especialmente atroz, entonces qué pena: eres culpable. Aunque seas en gran parte inocente, aunque sacrifiques por esos pecados, Dios todavía te llenará de vergüenza y miseria porque cruzaste una línea. Cometiste una ofensa aparentemente insignificante, pero que no era un asunto insignificante en el juicio de Dios, sin importar qué expiación hubieses hecho (15).

Si Job tratara de vivir su vida en inocencia, sin saber cuál era su pequeño crimen, afirmó que Dios todavía lo perseguiría como un león y lo destrozaría (16).

Job veía su sufrimiento como el derramamiento incesante de la ira de Dios sobre él, trayendo tropas nuevas regularmente para seguir atacándolo por sus pecados pasados (17).

La mente de Job se agitó con todo esto porque Dios lo había llamado irreprochable con respecto a todos sus pecados pasados.

Job Pide un Descanso del Sufrimiento (18-22)

Job volvió una vez más al tema de pedir la muerte que ya había expuesto con más detalle en el capítulo 3. Primero deseó no haber nacido nunca, que nunca hubiera existido, y como ya lo había dicho, deseó haber sido liberado del vientre materno directamente a su sepulcro (18-19).

Entonces Job pidió a Dios que se marchara, que lo dejara en paz y que le diera unos momentos de consuelo antes de que avanzara hacia la muerte. En lugar de que el diario recuerdo del desagrado de Dios lo persiguiera, Job pidió la tranquilidad de unos días sin la aflicción de la presencia de Dios. Job quería sólo un momento para recobrar el aliento antes de lanzarse al país de la perdición y la penumbra, que suponía que ya le estaban atrapando (20-21).

Job entonces describió el concepto antiguo de la tumba, o Seol. Era un lugar de absoluta oscuridad -no se veía ninguna luz-, un lugar sin ningún tipo de orden, un lugar sin esperanza (22).

Job 11

El primer discurso de Zofar (11:1-20)

Primera Ronda de Discursos

Comentarios Iniciales de Job (3:1-26)
El Primer Discurso de Elifaz (4:1-5:27)
Respuesta de Job a Elifaz (6:1-7:21)
El Primer Discurso de Bildad (8:1-22)
Respuesta de Job a Bildad (9:1-10:22)
El Primer Discurso de Zofar (11:1-20)

Ahora le tocaba a Zofar meterse en la discusión. Él se sentó y escuchó durante largo tiempo, especialmente a Job. Escuchó a Job defender su inocencia con cada vez mayor fuerza. Zofar el racionalista sopesó los comentarios de Job con un tono áspero. 

Zofar Afirma Que Job No Ha Sido Lo Suficientemente Castigado (1-6)

Que Job no dejara de hablar de que su castigo no era igual al crimen fue enloquecedor para Zofar. Se hartó y enfrentó a Job con el absurdo de tratar de justificar su vida con un largo argumento (2).

Zofar acusó a Job de parlotear sin parar con sus labios mientras no ponía ningún pensamiento o propósito en la presentación. Para Zofar, Job se había convertido en un ruidaje blasfemo del que debería avergonzarse (3).

Para Zofar, la filosofía de toda la vida de Job era un pecado. Él reclamaba creencias o doctrinas puras, y aún más, Job tuvo la audacia de decirle a Dios que estaba limpio ante Sus ojos (4).

Zofar deseaba que Dios hablara y pusiera a Job en su lugar dándole a Job un pedazo de Su santo pensamiento (5). Si Dios hablara, aseguró Zofar a Job, Él quitaría el misterio de los argumentos de Job y expondría la simplicidad del asunto. Job se merecía lo que le pasó y, en realidad, había recibido mucho menos de lo que se merecía.

Zofar Afirma que Dios es Más Sabio que Job (7-12)

Zofar entonces le da a Job una lección de filosofía en cuanto a la sabiduría.

a) La sabiduría de Dios es infinita e inagotable, más allá de lo que Job se pueda imaginar (7).

b) La sabiduría de Dios está más allá del alcance de la comprensión mortal. La sabiduría de Dios lo sabe todo, incluso todo lo que hay que saber sobre la vida, incluso la vida más allá de los cielos y debajo de la tumba. La sabiduría de Dios conoce toda la vida más allá de la tierra y luego más allá del mar (8-9).

c) La sabiduría de Dios lo ve todo, incluyendo todos los pecados ocultos. Si Dios arresta a una persona y la lleva a juicio, ¿quién puede detenerlo? Dios conoce a hombres de carácter inútil. Dios ve la iniquidad, y nada puede ser escondido de Su sabiduría (10-11).

d) La sabiduría de Dios nunca puede ser vista y comprendida por el hombre mortal. El día en que los hombres captan la sabiduría de Dios es el día en que un burro salvaje dé a luz a un hombre (12).

Durante todo su discurso, Zofar fue duro, sarcástico, grosero e insensible. Era un racionalista: "Soy más listo que tú, Job. Estás sufriendo, afirmando que eres un pecador, y te niegas a tomar tu medicina, envolviéndote en falsas y fantasiosas justificaciones".

Zofar Anuncia el Remedio de Job (13-19)

Zofar le dio a Job un camino a la restauración:

a) Lleva un corazón recto de adoración a Dios, extendiendo tus manos y tu corazón para pedir ayuda (13).

b) Job debía entonces deshacerse de la iniquidad en su mano. Zofar se refería sin duda al pecado que ya habían registrado; específicamente a la injusticia que había mostrado Job a otras personas para enriquecerse (14).

Si Job se inclinara ante Dios de estas dos maneras, entonces Dios lo restauraría, y podría levantar su rostro hacia Dios, no como si hubiera estado levantando su rostro con orgullo, sino sin ninguna mancha de culpa ni ningún sentimiento de temor (15).

Su sufrimiento presente pasaría como escombros llevados por un río aguas abajo para ser olvidados (16).

Su vida comenzaría a brillar de nuevo más que el mediodía; todo volvería a ser visible y comprensible para Job (17).

Una vez que Job se hubiera alejado de su pecado, nunca más necesitaría sentirse inseguro o desesperado; llegaría a un estado de completo descanso. Llegaría a prosperarse tanto que estaría rodeado de aquellos que deseaban el favor que él estaba experimentando para sus propias vidas (18-19).

Advertencia Final de Zofar (20)

Zofar entonces advirtió a Job que si no se apartaba de su trato injusto hacia aquellos a quienes se había aprovechado, entonces sus ojos o su vida fallarían. Si no se daba la vuelta rápidamente, no tendría a donde escapar. La puerta estaba a punto de cerrarse. Si no se volvía pronto, todo lo que le quedaría a Job sería la fugaz esperanza de una muerte rápida.

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