Filipenses 4
Estad firmes en el Señor
Pablo no sólo llamó a los Filipenses a proseguir, sino que también les dio algunos consejos increíbles sobre cómo lidiar con el estrés y la tensión básicos que surgen cuando uno se preocupa por la posibilidad de perder terreno que ya ha tomado.
Estad Firmes (1)
Pablo definió su victoria (corona) en el ministerio diciendo que era la iglesia de Filipos, a quien amaba y por quien anhelaba que continuara firme en el Señor (1).
Estad Firmes en Acuerdo (2-3)
Pablo se tomó un momento para tratar un desacuerdo entre dos mujeres, Evodia y Síntique, o simplemente por diversión, uno podría llamarlas Odiosa y Quisquillosa. El nombre de Evodia significaba "viaje próspero" y el de Síntique "amiga agradable". Obviamente, las dos mujeres no estaban a la altura ni de sus llamados ni de sus nombres.
Pablo les rogó que regresaran y se concentraran en lo que acordaron en el Señor antes de que la disputa infectara a toda la iglesia (2). Pablo le pidió especialmente a cierta persona que estaba unida a Pablo en la obra del Evangelio que ayudara a las dos mujeres. Esta palabra "compañero" también podría haber sido un nombre propio "Syzygus", que significa "un compañero unido en el yugo."
Estas mujeres habían trabajado al lado de Pablo en el ministerio junto con Clemente y todo un equipo de colaboradores del Evangelio. Pablo mencionó que sus nombres habían sido cincelados en el Libro de la Vida. Los llamaba a todos a vivir de acuerdo a esto (3).
Estad Firmes en la Paz (4-7)
Pablo nos ha proporcionado una increíble hoja de ruta para llegar más allá de la comprensión de lo que es la "Paz de Dios".
Primero, animó a regocijarse en lo que Dios está haciendo en todo momento. Pablo enfatizó dos veces la verdad de que el gozo viene de regocijarse en el Señor, no del resultado de las circunstancias (4).
En segundo lugar, pidió "lo razonable", una forma de decir: "Sed mansos, benévolos, y ceder". Sobre todo, en esta palabra, Pablo animó a los Filipenses a no buscarse nunca represalias (5).
Tercero, Pablo llamó a los Filipenses a reconocer y estar conscientes de la presencia de Jesús. Pablo declaraba: "El Señor está aquí".
Debían estar tan llenos de la presencia del Señor que sus corazones y cabezas se despojarían de ansiedad mientras daban toda necesidad a Dios en oración. Dios está presente, escucha y responde.
Entonces Pablo reveló el secreto de la alegría: hacer una petición de preocupación con abundante acción de gracias (6). Pablo aseguró a los Filipenses que experimentarían una paz trascendente, no una paz basada en las circunstancias, que podría ir y venir.
La paz de Dios permanecería y construiría un muro de protección alrededor del mundo de sus emociones, su bienestar espiritual y su vida de pensamiento (7).
Por segunda vez, Pablo usó la palabra "finalmente" para indicar su deseo de resumir lo que había estado diciendo.
Estad Firmes en la Vida del Pensamiento (8)
Pablo les recordó que la ansiedad viene de pensar en ideas falsas y circunstancias imaginarias de maneras equivocadas. Debido a que ellos tan fácilmente pensaban erróneamente, Pablo les dio una lista de virtudes por las cuales los Filipenses podían evaluar sus pensamientos.
Estas virtudes dadas por el Espíritu Santo mantendrían sus vidas de pensamiento fluyendo en la paz trascendente de Dios.
Todo lo que sea:
cierto (de lo que más de una fuente ha dado testimonio),
Todo lo que sea:
honorable (lo que es digno de honor y respeto),
Lo que sea:
justo (lo que está completamente dedicado a Dios),
Lo que sea:
puro (lo que está enfocado singularmente en Dios),
Todo lo que sea:
encantador (lo que promueve la bondad y la armonía),
Lo que sea:
encomiable (lo que se puede encontrar positivo en otro);
Si hay alguna excelencia
y todo lo que sea digno de elogio (lo que se destaca que puede ser elogiado y aprobado),
estas virtudes han de regir la vida intelectual de aquellos para quienes "vivir es Cristo" (8).
Estad Firmes en la Práctica (9)
Pablo siguió su propio consejo, así que sabía que todo lo que había estado diciendo a los Filipenses funcionaría. Si hicieran de su modo de vida una práctica, experimentarían una paz trascendente y descubrirían la presencia personal de Dios dentro de sí mismos (9).
Estad Firmes en el Contentamiento (10-13)
Pablo se tomó un momento para expresar su alegría personal por haber mantenido vivo el amor y el interés que ellos tenían por él. Era como si su interés se hubiera reavivado, pero ese no era realmente el caso; simplemente no tuvieron oportunidad de expresar su preocupación hasta que fue encarcelado. Una vez que Pablo estuvo en prisión, enviaron un regalo demostrando su amor, su compañerismo y su devoción a Pablo (10).
La fuerza de Pablo no era la suya propia; era la fuerza de Jesús. La desventaja de Pablo no estaba en la carencia, ni tampoco su ventaja en la abundancia. Pablo se consideraba siempre favorecido; tenía a Jesús, y Jesús era su fuerza (11-12).
Pablo necesitaba la fuerza de Jesús más que el suministro. Pablo entonces reflexionó—nunca había estado realmente necesitado, porque había aprendido un secreto: en toda circunstancia, ya sea en escasez o en abundancia, podía "hacer todas las cosas por medio de Cristo que lo fortalece" (13).
Estad Firmes en la Generosidad (14-18)
Aunque Jesús era la fuerza de Pablo, todavía necesitaba la generosidad de los Filipenses. Desde el principio, cuando Pablo partió para Macedonia, los Filipenses le dieron su apoyo (14-15). Entonces, otra vez, los Filipenses proveyeron a Pablo cuando él estaba en Tesalónica. Otros no se habían asociado con él, pero los Filipenses habían demostrado ser inversionistas fieles y consistentes en la aventura del Reino de Jesús a través de Pablo (16). La generosidad de ellos era la forma en que Jesús lo había fortalecido.
Pablo no buscó tanto sus dadivas, sino lo que sus dadivas podían lograr por amor a Cristo. Él dio crédito a los Filipenses por esto, reconociendo su generosidad, que Epafrodito le había traído como un sacrificio sagrado para Dios (17-18).
Estad Firmes en las Riquezas de Dios (19-20)
Pablo concluyó la carta asegurándoles que las riquezas de Dios podían satisfacer todas sus necesidades porque las riquezas de la presencia (gloria) de Dios son más que suficientes. Concluyó que era la gracia de Dios la que los había movido a enviar dinero. Pablo estaba agradecido a Dios y luego a los Filipenses (19-20).
Gracia (21-23)
Pablo entonces pidió que todos los santos de Filipos recibieran un saludo. A continuación, envió saludos de los hermanos que viajaban con él. Los Filipenses conocían a muchos de estos hermanos porque habían estado con Pablo en la iglesia de Filipos (21).
Entonces Pablo les recordó el gran fruto de su ofrenda sacrificial. Dios había estado añadiendo al Reino aquellos que nunca habían conocido, nombres con los que no estarían familiarizados. Los que habían venido a Cristo debido a la iglesia en Filipos habían enviado dinero a Pablo para que pudiera entretener a los de la casa de César. Aquellos entretenidos entregaron sus corazones a Cristo. Los recién salvados de la casa de César estaban enviando sus saludos, y al hacerlo, estaban diciendo gracias por apoyar a Pablo. Pablo no podía nombrar sus nombres, porque eso los habría puesto en peligro. Pero si, les recordó que sus ofrendas habían resultado en que la gente se rindiera a Cristo (22).
Por último, Pablo cerró con su conclusión habitual: "El don de Dios de poder, espíritu, energía y vitalidad esté sobre vosotros. ¡GRACIA!" (23)
Proverbios 5:1-14
Proverbios de los Padres cont. (1:8-9:18)
Séptimo Discurso: La "charla sobre el sexo" (5:1-23)
El padre salta al tema que mencionó brevemente en el capítulo 2—los males del adulterio y la gloria del matrimonio. El séptimo discurso es, en efecto, la " charla sobre el sexo ", y justo después de su habitual súplica a su hijo para que esté atento, se pone a ello, enseñando desde su experiencia personal, " mi sabiduría " (1-2).
El padre se abre paso a través de cuatro temas: la inmoralidad es engañosa (1-6), la inmoralidad es peligrosa (7-14), el matrimonio es glorioso (15-19), y la inmoralidad tiene consecuencias (20-23).
"La inmoralidad es engañosa" porque se presenta como persuasiva, plausible y permisiva (3). Pero al final es una planta venenosa, una espada de verdugo, una muerte sin corazón (4-6).
"La inmoralidad es peligrosa" y debe ser evitada como una enfermedad mortal (7-8) porque desfalca tu honor, desperdicia tus años más valiosos, destruye tu salud, agota tus fuerzas y te llena de arrepentimiento (9-14).