I Pedro 2

La Forma en que Crecemos

Habiendo dado a los exiliados razones para perseverar, Pedro dirige su atención a instruirlos en cómo crecer y convertirse en seguidores maduros que sean capaces de resistir.

Primer Crecimiento (1-3)

Pedro quiere que los exiliados sepan que deben deshacerse de lo siguiente:

  1. la malicia (el motivo para guardar rencor o herir a otro),

  2. el engaño (hablar con motivos ocultos),

  3. la hipocresía (ocultar motivos genuinos),

  4. la envidia (el motivo para poseer lo que pertenece a otra persona),

  5. y la calumnia (el motivo para agredir verbalmente a otro con el propósito de dañar) (1).

En cambio, debían mantener una calidad de niños que deseaban la leche espiritual (2). Ellos reconocerían cuando habían probado la leche verdadera, porque incluso en su sufrimiento, reconocerían que el Señor es bueno (3).

Crecimiento de la Comunidad (4-8)

No sólo debían comenzar a crecer, sino continuar a crecer juntos como casa para Dios. Debían ser edificados juntos como una casa al venir a la Piedra (Jesús) quien fue rechazado por los líderes judíos (4). Se convertirían en una casa espiritual donde su propósito principal era la adoración (5). Pedro entonces cita un pasaje del Antiguo Testamento (Isaías 28:16; Salmos 118:22) que muestra que Dios reconoció que Jesús sería rechazado, pero también que aquellos que creyeran nunca se avergonzarían por el hecho de que Dios no cumpliera Su promesa (6). Pedro entonces dejó claro que aquellos que no creían pero que estaban ofendidos por el plan de Cristo tropezarían y serían los que en último término se avergonzarían (7-8).

Crecimiento Definitivo (9-10)

Pedro explica entonces el destino último de estos exiliados.

Debían ser:

  1. personas escogidas (con Dios tomando la iniciativa),

  2. sacerdocio real (ministrando a la tierra para el Rey y ministrando al Rey para la tierra),

  3. nación santa (un grupo étnico nuevo, separado),

  4. personas para Su posesión (un pueblo que pertenece a Dios) (9).

Toda su existencia iba a ser un gran canto de alabanza (9): "No existíamos, pero ahora sí, y mira toda la misericordia que estamos recibiendo" (10). 

Crecimiento Práctico (11-18)

Parte del crecimiento final son las acciones prácticas necesarias para convertirse en el pueblo de Dios por naturaleza.

  1. Tendrían que abstenerse de las pasiones que destruyen sus almas (11).

  2. Necesitarían mantener su conducta abierta y visible para que sus buenas acciones pudieran ser vistas por todos (12).

  3. Debían estar sujetos a la autoridad gobernante (13), tratándolos como enviados de Dios (14); honrar al gobierno es la voluntad de Dios (15).

  4. Debían ser personas libres, pero no usar su libertad para encubrir algún deseo oculto de cumplir sus lujurias y hacer lo que les plazca. Debían usar su libertad y vivir como sirvientes (16).

  5. Debían honrar a todos, incluso al emperador, y amar a sus hermanos (17).

  6. Los que eran sirvientes debían estar sujetos a sus amos, incluso los malos (18).

El Sufrir Injustamente, la Parte Más Difícil del Crecimiento (19-25)

Todo el punto de Pedro era simple: soportar las penas mientras se sufría injustamente era lo honroso y misericordioso que se debía hacer (19-20). Esta era la verdadera vocación de ellos. Sus vidas no quedarían vacías de heridas, pero fueron llamados a soportar un trato injusto, así como Cristo les dio un ejemplo a seguir (21).

Pedro señala que mientras Jesús estaba sufriendo, Él: 

  1. no cometió ningún pecado,

  2. no dijo nada engañoso para aligerar su sufrimiento,

  3. no devolvió las calumnias cuando fue acusado,

  4. y no amenazó cuando fue condenado (23).

Jesús simplemente cargó con el sufrimiento injusto por nuestros pecados para que pudiéramos ser sanados (24).

Pedro menciona que ellos se habían desviado de este llamado; que se habían abstenido de soportar el sufrimiento, pero que ahora estaban regresando para dejar que Jesús pastoreara y supervisara sus almas en esos momentos de sufrimiento injusto (25).


Proverbios 27:19-27

En este capítulo, los escribas de Ezequías estaban reuniendo un grupo de proverbios de Salomón que habían descubierto acerca de la amistad (1-10), la familia (11-18), y el desarrollo de habilidades administrativas (19-27).

En los versículos 1 al 4, Salomón da excelentes consejos sobre aquellas cosas que son perjudiciales para la amistad.

En los versículos 1 y 2, menciona el daño que puede causar la jactancia.

En los versículos 3 y 4, él cubre los temas del resentimiento y los celos.

Pasa de hablar de aquellas cosas que pueden dañar las amistades a aquellas que pueden fomentar las buenas amistades.

En los versículos 5 y 6, se discute la habilidad de recibir una reprimenda.

En el versículo 7, él usa una metáfora para animarnos a no dar por sentados a nuestros amigos, ni a ser demasiado quisquillosos.

En el versículo 8, Salomón advierte a su hijo a que no se aleje demasiado de la atmósfera hogareña de sus amigos.

En el verso 9, se les dice a sus hijos que el consejo afectuoso hace que el hedor de una mala situación huela mejor.

En el verso 10, él pide que sus hijos nunca abandonen a un amigo o amigo de la familia, porque el amigo que está cerca es a menudo más valioso que el que está lejos.

Los escribas de Ezequías ahora dirigen su atención hacia los proverbios que Salomón escribió sobre la familia.

En el versículo 11, note la frase "mi hijo" usada veintitrés veces en el libro. De mayor importancia, Salomón quiere que sus hijos sean sabios, para alegrar su corazón y calmar a los críticos. A continuación, alienta la prudencia para evitar el peligro y las consecuencias negativas (12). Luego, les dice a sus hijos que se aseguren de obtener garantía sobre una deuda de aquellos con los que no están emparentados (13). También anima a los miembros de la familia a ser sensibles al expresar su entusiasmo por la buena fortuna (14). En los versículos 15 al 16, una esposa quejosa se revela como una esposa tortuosa e imposible de contener. En el versículo 17, Salomón revela que fuera de las relaciones familiares, una persona necesita amigos que compartan palabras contundentes entre sí para pulir y afilar sus vidas. En el versículo 18, Salomón recuerda a sus hijos que si la familia va a prosperar, debe pagar bien a sus trabajadores y recompensar su lealtad.

Los escribas ahora recurren a algunos proverbios que tienen por objeto ayudar a sus hijos a desarrollar sus habilidades de gestión.

  1. En primer lugar, deben ser conscientes de que su rostro refleja lo que hay en su corazón (19),

  2. su deseo nunca será satisfecho (20),

  3. la alabanza que escuchan de los demás es una prueba de pureza (21),

  4. y que cuando una persona está comprometida con la insensatez, no importa cuán abajo la lleves, nunca llegará al final de la cuerda (22).

  5. Finalmente, Salomón llega al verdadero asunto: sobre todo, cuídese, administre bien  lo que tiene , y no descuide lo que le permite ganarse la vida. No puede estar seguro de una herencia o jubilación, así que cuide diligentemente lo que le da para vivir (23-27).