Jeremías 28

La Reprensión de Jeremías a Hananías

En el cuarto año del reinado de Sedequías, ocurrió un dramático choque en el área del templo. Los sacerdotes presentes sirvieron como testigos del altercado profético. El falso profeta presente ese día fue Hananías (1).

La Profecía de Hananías (1-4)

Parecería que Jeremías entró en el área del templo con un yugo de bueyes (10), listo para dar una de sus legendarias profecías de lecciones de objetos.

Un profeta llamado Hananías se adelantó, interceptó a Jeremías y comenzó a profetizar que el yugo que Jeremías llevaba como lección objetiva estaba sirviendo para advertir a Judá que el yugo de Babilonia iba a ser quitado de Judá (2). Luego se dedicó a la adivinación:

a) Los vasos que Nabucodonosor había tomado del templo serían devueltos dentro de dos años.

b) El rey Joaquín y los cautivos llevados con él serían devueltos dentro de dos años.

c) Entonces Hananías repitió que el yugo de Babilonia había sido quitado de Judá (3-4).

Con cada pronunciamiento, Hananías proféticamente expresó falsedad y refutó todo lo que Jeremías había profetizado y lo que iba a profetizar.

La reprensión de Jeremías a Hananías (5-9)

Jeremías, en el acto y ante el mismo auditorio, gritó a voz en grito: "¡Amén!" Jeremías quería y anhelaba que las palabras de Hananías fueran ciertas (5-6).  

Entonces Jeremías le dijo a Hananías, y a los que escuchaban a los sabios, que se pusieran a escuchar a Yahveh y a la verdadera voz profética, que había estado sin desviarse por otros profetas durante años. Los verdaderos profetas antiguos habían predicho claramente las hostilidades, el hambre y los defectos de salud contra muchos países y reinos.

Los profetas mentirosos de Judá estaban arrojando aguas servidas proféticas en el largo río de pureza profética al refutar esas claras palabras proféticas (7-8). Jeremías anunció que cada profeta fue confirmado como verdadero y enviado por Yahveh cuando profetizaba la paz y luego la paz se hizo realidad para la nación que habían profetizado por nombre (9).  

La Profecía de Hananías (10-11)

Hananías entonces tomó las barras de yugo del cuello de Jeremías en forma muy dramática y las rompió y luego anunció que, de la misma manera, el yugo del rey Nabucodonosor sería quebrado de todas las naciones dentro de dos años. Jeremías se escabulló sin decir palabra (10-11).

La Segunda Palabra de Jeremías a Hananías (12-17)

Algún tiempo después de la pelea de Hananías en el templo donde Ananías rompió el yugo que Jeremías había estado usando alrededor de su cuello, Yahveh envió a Jeremías con la palabra para Hananías (12).  

Hananías, cuando rompió desafiantemente las barras de madera del yugo que Jeremías había estado usando, sin darse cuenta reforzó el yugo de Judá de barras de madera a barras de hierro. El yugo se convirtió en uno de hierro, pues esas naciones unidas en un tributo esclavizante a Nabucodonosor se volverían así de una manera aún más inquebrantable. Incluso las bestias que jugueteaban por sus campos estarían sujetas al yugo de Nabucodonosor. La profecía de Hananías sólo hizo más fuerte el yugo de esclavitud del reino babilónico (13-14).  

Entonces Jeremías abatió a Hananías y lo aplastó con una reprimenda abrasadora. Hananías había sido descubierto; nunca había sido enviado por Yahveh y, lo que es peor, había llevado a Judá a creer una mentira (15).  

Entonces Jeremías anunció la terminación de la vida que sucedería ese mismo año. Hananías fue sentenciado a muerte por su rebelión contra Yahveh (16).  

Menos de siete meses después y por orden de Jeremías, Hananías murió inesperadamente (17).